El innovador proceso no requiere plantas térmicas ni maquinaria pesada y permite reparar daños en la calzada en minutos, sin entorpecer el tránsito.
No requiere calentamiento, no necesita maquinaria pesada y permite reabrir el tránsito en minutos: la Ciudad comenzó a utilizar asfalto frío, una innovadora tecnología que permite reparar daños sobre la calzada de forma veloz, sin grandes despliegues de equipos, y es especialmente útil para intervenciones de emergencia en zonas de alto tránsito.
«Siempre buscamos las mejores soluciones para intervenir eficientemente y con el menor impacto posible sobre el tránsito. Comenzamos a utilizar asfalto en frío como parte del trabajo de mantenimiento del día a día de la Ciudad», afirmó Ignacio Baistrocchi, ministro de Espacio Público.
A diferencia del asfalto convencional, que debe producirse y transportarse a altas temperaturas y que además requiere maquinaria especializada para su colocación, el asfalto en frío puede aplicarse directamente sobre el bache a reparar sin ningún proceso previo de calentamiento. El material conserva sus propiedades de adherencia, compactación y resistencia a temperatura ambiente, lo que simplificaría la logística y las necesidades de equipamiento para cada intervención.
El proceso de aplicación es sencillo: se realiza una limpieza del área afectada, se retira el material suelto, se coloca el asfalto en frío, se nivela y se compacta con pisón manual o compactación mecánica liviana. No requiere plantas térmicas ni maquinaria pesada; el material puede colocarse con equipos reducidos, incluso por dos personas, dependiendo de las condiciones y dimensiones del espacio a reparar. Una vez compactado el asfalto, el sector podría quedar habilitado al tránsito de forma casi inmediata.
Una de las características más relevantes del material es su versatilidad: podría aplicarse sobre distintos tipos de superficies, incluidas losas de hormigón. Esto abre la posibilidad de realizar reparaciones provisorias de emergencia en corredores de tránsito pesado -como las trazas del Metrobus o el futuro Trambus- donde una intervención urgente se resolvería sin interrumpir o entorpecer el tránsito por un período prolongado.
Los beneficios descritos parten de información del fabricante y de ensayos propios del producto. Entre las características bajo evaluación figura también la posibilidad de aplicarlo sobre superficies húmedas y en distintas condiciones climáticas. Por otra parte, al no requerir calentamiento en ninguna etapa del proceso (ni en la producción, ni en el transporte, ni en la colocación) el material ayuda a reducir el consumo energético y las emisiones asociadas al asfalto convencional por la eliminación del proceso térmico y la simplificación logística que implica.
Mantenimiento permanente de las calles porteñas
El estado de una calzada incide directamente en la seguridad vial. Por eso el Ministerio de Espacio Público releva de forma permanente el estado de las calles y avenidas de la Ciudad, y actúa con distintos tipos de intervención según la necesidad de cada caso: desde bacheos puntuales hasta repavimentaciones integrales, readoquinado o cambios de materialidad en corredores de alto tránsito. Solo en 2025, se repararon más de 17.000 baches en los 48 barrios porteños. Las reparaciones se realizan permanentemente, apenas se identifica el problema, y ante reclamos vecinales.
Entre enero y abril de este año, la Ciudad llevó adelante el Plan Verano 2026, el programa intensivo de mantenimiento y renovación vial que cada año aprovecha los meses de menor tránsito para intervenir calles y avenidas de alta circulación. En esa edición se repavimentaron, repararon o mejoraron las condiciones de cerca de 200 cuadras en avenidas principales, grandes cruces, zonas emblemáticas y corredores de transporte público.
La evaluación de nuevas tecnologías y materiales es parte del proceso continuo de mejora, con el foco puesto en reducir los tiempos de respuesta, garantizar seguridad vial y minimizar las molestias para quienes circulan.















